PREVENCIÓN DEL SUICIDIO: CÓMO ACOMPAÑAR, DETECTAR Y CUIDAR
Hablar de suicidio sigue siendo difícil, pero hacerlo con información y sensibilidad es una de las herramientas más potentes de prevención.
Comprender qué es y qué no es el suicidio nos permite acompañar mejor, detectar señales de alerta a tiempo y crear entornos más protectores para niños y adolescentes.
¿QUÉ ES Y QUÉ NO ES EL SUICIDIO?
El suicidio no es una llamada de atención, ni una falta de amor hacia la familia o las personas cercanas. Tampoco es una decisión libre tomada desde la calma. En la mayoría de los casos, se trata de una respuesta desesperada ante un dolor emocional que desborda.
Muchas personas que presentan conductas suicidas no desean morir; lo que realmente quieren es dejar de sufrir. Esta diferencia es clave para entender la importancia del acompañamiento y la prevención.
UN CONCEPTO CLAVE PARA ENTENDER EL RIESGO:
La conducta suicida rara vez aparece por un único motivo. Generalmente surge cuando se combinan tres ingredientes fundamentales:
“A veces no podemos quitar el dolor, pero sí podemos romper la soledad y la sensación de no salida.”
No siempre está en nuestras manos eliminar el sufrimiento, pero sí estar presentes de una manera que alivie.
¿CÓMO PODEMOS PREVENIR EL SUICIDIO DESDE EL ACOMPAÑAMIENTO?
Cuando escuchamos y validamos, estamos reduciendo la soledad.
Cuando trasmitimos que hay ayuda y que los procesos llevan tiempo, reducimos la sensación de no salida.
Si acompañamos sin juzgar, el dolor se vuelve más soportable.
¿CUÁNDO TENEMOS QUE ESTAR ALERTA?
Es importante estar atentos a cambios significativos, especialmente cuando se acumulan, son intensos y se mantienen en el tiempo:
No es una señal aislada lo que debe alertarnos, sino la suma de señales, su intensidad y su duración.
FACTORES PROTECTORES EN CASA
El hogar puede ser un espacio de protección cuando existen:
Rutinas y previsibilidad
Tiempos de calidad real
Espacios donde equivocarse sin humillación
Nombrar emociones en casa
Adultos que piden ayuda cuando la necesitan.
CONCLUSIÓN:
Lo que nos orienta no es un gesto puntual, sino la combinación de señales, la intensidad con la que aparecen y el tiempo que se mantienen. Preocuparse no es exagerar: es cuidar con atención.
Siempre que algo os inquiete, pedid ayuda a profesionales. Acompañar a tiempo puede marcar una diferencia enorme.
Recuérdeme